Ermita de la Corona de Lourdes

Esta ermita cerrada al público se encuentra en la carretera de Enékuri a Santo Domingo, en Artxanda junto al Funicular.

Tiene una historia muy curiosa

¿Qué hace en Artxanda una réplica de la gruta de Lourdes?

A decir verdad, no es que se trate de un hecho inusual puesto que pueden encontrarse múltiples reproducciones, realizadas con mayor o menor fortuna, a lo largo y ancho del mundo. La historia me la relata una de las personas que más conoce sobre una de las épocas doradas del funicular, la segunda etapa del Funicular de Archanda I y que ocupara el cargo de Gerente del mismo D. Arturo Arruza Ingunza quien habitaba la vivienda que ocupaba la parte superior de la antigua estación del funicular.

Según éste, quien fuera el “alma mater” de la Sociedad, nuestro vecino Marcelino Ibáñez de Betolaza estaba muy interesado en visitar otros Casinos, en concreto el de Pau, ciudad que, curiosamente, también dispone de un pequeño funicular desde el año 1908. Para “engatusar” a su mujer, la devota confesa (nunca mejor dicho) Doña Corona de Arritola y Urquijo  para que le acompañara en dicho viaje, le mencionó la idea de visitar a su vez el Santuario de Lourdes, localidad que, por cierto, también dispone de un funicular desde el año 1900 aunque alejado del Santuario, a diferencia de otros funiculares denominados de turismo religioso que lo que hacen precisamente es conectar mediante  este servicio con el punto de peregrinación como sucede en Portugal con los elevadores de Bom Jesus (Braga) y Santa Luzia (Viana do Castelo), Montevergine en Italia, etc. etc.

Pues bien, según me relataba esta persona una vez concluida la visita a ambos lugares y de camino de regreso a Bilbao, el coche que llevaba a la pareja tuvo un aparatoso accidente con varias vueltas de campana incluidas, pero del que, afortunadamente, todos los ocupantes del vehículo resultados ilesos.

Este parece ser el origen de esta réplica construida a modo de agradecimiento en unos terrenos que “adquirió” a la Sociedad el mismo Marcelino Ibáñez y donde surgirían, en vida de éste, otras construcciones como el bungalow estilo inglés que se construyó junto a la estación superior del Funicular, la pequeña capilla junto a la gruta dedicada a la Virgen de Nuestra Señora de la Corona, en honor a su esposa de igual nombre, así como una pequeña  vivienda que serviría de alojamiento para las personas encargadas de cuidar ambas construcciones religiosas. Tras la muerte de Marcelino un 23 de junio de 1945 su viuda erigió la Ermita dedicada al culto de San José en su memoria y que fuera inaugurada un 22 de junio de 1949.

Todas estas construcciones religiosas tuvieron diversos dueños hasta que llegaron a ser adquiridas por un conocido restaurante de la zona que pretendía celebrar uniones matrimoniales en la Ermita para, posteriormente, acompañarlos a su Restaurante para el ágape. No pudo conseguir dichas celebraciones por lo que lo único que sale de la Ermita actualmente, o al menos lo hacía hasta hace no mucho tiempo, no son parejas de recién casados/as sino las agradables notas musicales que proporcionan los ensayos de piano que realiza en la misma una de las moradoras de la mencionada vivienda que ha alojado el personal para el cuidado de la Gruta y la Ermita.

Ambas construcciones se encuentran actualmente cerradas al público lo que no es impedimento para que algunas personas se acerquen a contemplarlas, aunque tengan que hacerlo desde lejos, desde la carretera que vemos en la imagen de arriba. (Texto de Arturo Arruza Ingunza)

La gruta de Lourdes, próxima a la estación del Funicular. Se inau­guró en 1926 gracias a la generosidad de Marcelino Ibáñez de Betolaza y Luco. La ermita está dedicada a Nuestra Señora de la Corona, se edificó en 1946 por el arquitecto Manuel María Smith e Ibarra (Bilbao, 1879-1956) según deseos de Doña Corona Arritola y Urquijo, viuda de Don Marcelino.

Foto de Bilbochimbo

Reproducción de la gruta de la Virgen de Lourdes en el Monte Artxanda, 1950s. Construida por el empresario industrial Marcelino Ibáñez de Betolaza para su esposa Corona Arritola en 1926. Siendo una propiedad privada estaba abierta al público diariamente, mediante un amplio horario. Durante varias décadas en su altar se celebró la Eucaristía y se oficiaron bodas. A la izquierda aparece una pequeña construcción decorada con arcos apuntados en puerta y ventanas, era la sacristía donde se guardaban los elementos del culto. En el centro se dispuso propiamente la reproducción de la gruta de Lourdes mediante roca artificial, se situó el altar y sobre él, en una oquedad de la roca se colocó la imagen de la Virgen de Lourdes. A la derecha unos peldaños conducían a un pequeño púlpito decorado con una cruz donde el celebrante pronunciaba la homilía. Una verja metálica aislaba el altar del resto del espacio mientras no hubiera culto. Media docena de bancos de madera ordenados en dos filas acogían a los fieles. Con el paso de los años fallecieron los propietarios primitivos, la práctica religiosa decayó en la sociedad y la gruta, con un mantenimiento cada vez más reducido caminó hacia su decadencia. La Iglesia desacralizó la instalación perdiendo su función religiosa. A la izquierda la antigua sacristía mantiene su aspecto exterior pero se ha convertido es un almacén de útiles laborales. En el centro la forma de la roca artificial ha sido alterada adquiriendo una forma simple y plana que acentúa su falsedad como roca natural. La hornacina de la Virgen ha quedado semioculta por efecto del ramaje. A la derecha ha desaparecido el antiguo púlpito. La antigua verja metálica ha sido sustituida por una simple barandilla. Y de los bancos de madera donde se situaban los fieles no queda nada. Siendo una propiedad privada no está abierta al público visitante. (Texto de Bilbochimbo)

Monasterio de la Concepción

El origen de esta comunidad parece remontarse a un beaterio, citado ya en 1505, situado cerca de la ermita de San Mamés. Para 1530 la institución se había trasladado a La Naja, en los terrenos de las estaciones actuales de Abando-RENFE y Santander. En 1629 se construyó en el mismo lugar un nuevo convento. A finales del XVIII la institución sufrió una breve interrupción con la llegada de las tropas francesas a Bilbao.


El siglo XIX es un periodo agitado para la vida del convento. En varias ocasiones se convierte en hospital militar y en otras, dada su posición, en baluarte defensivo. También hubo momentos de exclaustraciones, en los que la comunidad se refugiaba en la casa de Ripa, situada cerca del muelle de la Ribera. En 1858 la construcción de la Estación del Ferrocarril Bilbao-Tudela supuso la expropiación y, como consecuencia, la búsqueda de una nueva ubicación. El nuevo convento, que sigue activo hoy en día, se construyó en la parte alta de Miribilla. Inaugurado en 1861, el proyecto fue de D. Pedro de Belauzarán.

Al inicio de la Guerra Civil, el 20 de Julio de 1936, grupos armados entraron en el convento y lo quemaron, obligando a las monjas a que lo abandonasen. Las religiosas pudieron escapar gracias a la benevolencia de algunos guardias y milicianos. En 1946 el conjunto fue reedificado y en 1957 se reinauguró el templo.

Las monjas de la Concepción han sido muy apreciadas por el vecindario del barrio en que se asientan. En la actualidad la comunidad está formada por doce monjas. Su hábito es una túnica blanca con manto azul, velo negro y el cordón blanco franciscano.

El actual convento es exento, contando con diversos edificios e instalaciones (celdas, locutorios, talleres, enfermería, huerta y capilla funeraria, patio con pozo y brocal…). Yuxtapuesta a él, se sitúa la iglesia, de planta de cruz latina, cubierta con bóveda de cañón y muros de sillería vista. Entre 1991-93 se decoró con un original retablo policromado, obra de José Luis de Iriondo.

San José de la Montaña (Padres Agustinos)

La Iglesia de San José, que se ubica en la plaza del mismo nombre, se inauguró en 1918.

La iniciativa para construir esta iglesia fue de la orden religiosa de los Agustinos en 1905, lo que suponía regresar a una ciudad donde había tenido sede propia hasta 1833, año en que lo tuvieron que abandonar con motivo del estallido de la 1ª guerra carlista, debido a que su propiedad se convirtió en centro neurálgico para la defensa de Bilbao.

El antiguo convento e iglesia se emplazó en donde hoy se sitúa el consistorio bilbaíno, cuya construcción exigió el derribo de las ruinas que quedaban de esta edificación religiosa. El conjunto primigenio se erigió en dos fases: el convento entre 1515-1518, que venía a sustituir a otro anterior y la iglesia unos años más tarde. El lenguaje de este templo respondió a la manera propia imperante en la arquitectura bizkaina de comienzos del siglo XVI, continuidad del gótico de la etapa anterior en combinación con el renacimiento característico de la época. Ello se tradujo en la formulación de un templo gótico de planta de salón con una vistosa portada renacentista.

El convento, calle Iparraguirre 24, se la encargaron al arquitecto José María de Basterra en 1906 más que probablemente por  el prestigio que tenía en su condición de artífice por antonomasia de la arquitectura religiosa de Bizkaia entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX.  De hecho, construyó un gran número de templos en Bizkaia y en otros lugares como Cantabria u Orense. A título de ejemplo podemos destacar los siguientes: en Bilbao las parroquias del Sagrado Corazón de Jesús (1891-1894, reformada) y Salvador (1896) y capilla del Colegio Rafaela de Ybarra (1897), capilla del Patronato de Santa Eulalia (Santurtzi, 1911), capilla Santa Bárbara en Galdakao (1912) y la parroquia de la Transfiguración del Señor (Trapaga, 1928).

Para poder a acometer esta obra tan costosa desde el punto de vista económico fue fundamental el apoyo de José Rufino Olaso y su mujer Florencia de Sopelana, quienes cedieron los terrenos y financiaron la cimentación de la iglesia y las criptas donde serían enterrados, privilegio que tuvieron en compensación a la aportación crematística que hicieron. La ubicación de los terrenos recibidos era inmejorable: un solar en ángulo frente a una plaza, la de San José, aspecto fundamental para facilitar la perspectiva despejada del templo, y ocupando una posición central y estratégica, junto a plaza Elíptica.

Lo primero que levantó fue el convento entre 1906 y 1907  un diseño neogótico inglés, que en obra se modificó al suprimirse las molduras neomedievales de los huecos. El único aspecto del diseño original respetado fue el acceso en arco apuntado. Lo realizado obedece a un buen ejercicio ecléctico, como se percibe en los recercos (molduras que enmarcan los huecos) de piedra de sillería en esquinales y en vanos, el delicado cromatismo logrado con la combinación de la piedra con el ladrillo, fajas de forjados y en la decoración con unos paneles con motivos vegetales

La iglesia también proyectada en 1906 no se comenzó a construir hasta 1909 y las obras no se finalizaron hasta 1918  aunque no en su totalidad ya que la torre se erigió unos años más tarde, entre 1930 y 1932. Esta demora en las obras estuvo motivada porque su financiación se hizo a través del dinero recibido de las limosnas.

Esta iglesia respondió a la fase final del neomedievalismo en Bizkaia, un lenguaje repetitivo y diluido, que se prolongó a lo largo del primer tercio del siglo XX, por la pujanza de otros tres lenguajes: eclecticismo, neovasco y regionalismo montañés. En el caso de Basterra  para este encargo primó una lectura más cercana a seguir los  modelos históricos que avanzar por la senda del eclecticismo. El modelo de referencia  es el neogoticismo con detalles decorativos neorrománticos. El eclecticismo se hace más patente en la torre, lo que en buena medida se explica porque la tuvo que redibujar de nuevo en 1930 para solicitar la autorización administrativa.

El aspecto descollante de esta propuesta es la brillante escenografía trazada por Basterra, que saca el máximo partido a su singular emplazamiento aislado,  para articular una edificación religiosa, un monumental templo de fuerte tensión vertical, en conformidad con su planteamiento neomedieval. Un hito que se  significa de manera notoria sobre el Ensanche de Bilbao, uno de los más decisivos que articulan su perfil.  Así conformó un volumen que asumía certeramente la axialidad (una línea imaginaria con la cual todos los puntos de una superficie, volumen o espacio mantienen una determinada relación) de la forma triangular del solar  con la disposición de tres cuerpos maclados (la yuxtaposición de volúmenes): torre en primer término a modo de mascaron de proa;  buque del templo, que se despliega en horizontal hacia el fondo de la parcela, conformado por tres elementos escalonados, el central más elevado y sustentado con arbotantes; y volumen transversal  de gran desarrollo, que se corresponde con el crucero, de afortunada disposición porque facilita con su horizontalidad a contrarrestar  la tremenda fuerza ascendente de la torre, favoreciendo así el equilibrio compositivo.

El templo interiormente, que se articula con planta de cruz latina, sorprende por la lograda ambientación neogótica a través de remarcar la esbeltez y jugar con la luz que lo inunda gracias a la perforación de los muros con unas grandes vidrieras de la casa Maumejean. (texto de Gorka Pérez de la Peña Oleaga)

San Francisco de Asís (5ª Parroquia)

Este templo que data del año 1902 nace como necesidad para cubrir la atención religiosa de la nueva zona de expansión de Bilbao.

Como describe Elías Mas, «El proyecto se encargó al arquitecto Luis Landecho. De Luis Landecho, a diferencia de otros autores, no conocemos excesivamente su obra. Si acaso el Ayuntamiento de Mundaka (1895), la casa de Belosticalle 18 (1880), pero su presencia en la arquitectura bilbaína fue importante. De él sabemos, por ejemplo, que fue colaborador del Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Femando, entre 1908 y 1924, en relación a expedientes e informes sobre el proyecto de Ensanche de Bilbao y sobre diversos aspectos del urbanismo vizcaíno.

El diseño de Landecho para la iglesia de San Francisco de Asís es, a nuestro juicio, uno de los mejores exponentes bilbaínos de arquitectura neogótica. Precisamente por este proyecto recibió la Medalla de Oro de la Exposición de Bellas Artes de 1890 en Madrid.

De soberbia factura en piedra arenisca de Oitz impresiona su espacio interior y su elegante y cuidada versión estilística.

Desarrolla, Landecho, un templo de tres naves, quedando más alta la central que las laterales, lo que permite la colocación de vidrieras que facilitan la entrada de la luz. El pórtico se resuelve en un arco de medio punto. El tímpano del mismo contiene un mosaico de teselas, a lo veneciano, que recoge la escena de la muerte de San Francisco de Asís. Presenta el conjunto, además, dos criptas: la de la familia Zabálburu, que donó los terrenos para la construcción de la Iglesia y la de los Mazarredo, ambas de indudable resonancia bilbaína.

El conjunto, cuya ejecución se prolongó a lo largo de los años que van de 1890 a 1896, se fue completando con diferentes obras de arte de indiscutible interés.

Aportaciones de Higinio Basterra, Alejandro Ferrant, Lorenzo Coullant, Larrea y el órgano construido por Walker en 1909 son otras tantas referencias del interesante legado artístico que culmina esta obra arquitectónica hoy declarada Bien de Interés Cultural.

En este contexto y ubicado en la pared lateral izquierda, el Cristo de Medinaceli concita la devoción popular más allá de su entorno inmediato traducida, ya, en tradición en los actos de la Semana Santa bilbaína.

Su ubicación actual le ha dejado encajonado ente edificios colindante y no es posible apreciar su conjunto salvo en imágenes aéreas

Destacado

LOS TEMPLOS DE BILBAO

Este blog pretende ser una exhaustiva recopilación de los templos que forman parte de la cultura y la esencia de la ciudad. Muchos de ellos fruto de la creatividad de grandes arquitectos, otros, historia viva de la ciudad y otros, verdaderos desechos arquitectónicos.

LISTADO DE TEMPLOS PUBLICADOS

NOMBRE POPULARNOMBRE OFICIALUBICACIÓN
La AsunciónAsunción de Nuestra SeñoraMaestro Damián González 8
El Buen PastorBuen Pastor y Santa Teresita del Niño JesúsZamakola 148
El KarmeloCarmelo de BegoñaKarmelo 10
La EncarnaciónConvento de la EncarnaciónPlaza de la Encarnación 9
Las CapuchinasConvento de las Clarisas CapuchinasNovia Salcedo 5
El CorpusCorpus ChristiMº Díaz de haro 17
El SalvadorEl SalvadorFontecha y Salazar 7
San RoqueErmita de San RoqueCamino Pagasarri
La InmaculadaInmaculada ConcepciónSabino Arana 42
Los Jesuitas de IndautxuJesuitas de IndautxuDoctor Areilza 32
San FelicísimoLa Pasión del SeñorPlaza de San Felicísimo 1
Parroquia de IbarrecolandaMaría Madre de la IglesiaBenidorm 4
Mª ReinaMaría ReinaPlaza San Martín de la Ascensión 4
Monasterio de Santa MónicaMonasterio de Santa MónicaZabalbide 61
La MilagrosaNuestra Señora de la MilagrosaZorrozgoiti 2
San AdriánNuestra Señora de Lourdes y San AdriánAvenida de San Adrián 36
El CarmenNuestra Señora del CarmenSimón Bolivar 4
El RosarioNuestra Señora del RosarioCiudadela 2A
Resurrección del SeñorResurrección del SeñorCamino Peñascal 1 A
La ResidenciaSagrado CorazónAlameda Urquijo 3
San AntónSan Antonio AbadRivera 24
Los FranciscanosSan Antonio de PaduaIrala 8
5ª parroquiaSan Francisco de AsísHurtado de Amézaga 21
San FrancisquitoSan Francisco de PaulaFika 70
San Francisco JavierSan Francisco JavierJuan de Ajuriaguerra 42
San GabrielSan Gabriel ArcángelEstrada Masustegi S/N
San IgnacioSan Ignacio de LoyolaSaturraran 1
San José ObreroSan José ObreroPlaza Elorrieta
San LuisSan Luis BeltránTorre Urizar 26
San NicolasSan Nicolás de BariPlaza San Nicolás s/n
San PabloSan Pablo ApóstolRamal de Olaveaga 14
San PedroSan Pedro ApóstolPlaza San Pedro 1
San RafaelSan Rafael ArcángelZabala 24
San VicenteSan Vicente MartirPlaza San Vicente 3
OlabeagaSanta Ana y San Nicolás de BariSan Nicolás de Olabeaga 45
La CruzSanta CruzPadre Remigio Vilariño 1
Basílica de BegoñaSanta Mª de BegoñaVirgen de Begoña 28
Santa Mª JosefaSanta María JosefaAvenida Askatasuna 11
TrinidadSantísima TrinidadBarrio Altamira 1
Los Santos JuanesSantos JuanesCruz 2
OtxarkoagaSantos Justo y PastorPlaza Kepa Enbeita Urretxindorra 1
Salesianos de DeustoSantuario de María AuxiliadoraAvenida Lehendakari Agirre 75
La CatedralSeñor SantiagoPlazuela de Santiago 1
Siervas de MaríaSiervas de MaríaCampo Volantín 27
Los AgustinosSan José de la MontañaPlaza San José 1
Convento de la ConcepciónMonasterio de la ConcepciónConcepción 8
Ermita de la CoronaErmita de la Corona de LourdesCarretera Artxanda-Santo Domingo, 21

Ermita de San Roque

Corría el año de 1575. Una terrible epidemia de cólera azotaba la Villa de Bilbao. Los bilbaínos, asustados, decidieron erigir una ermita en el Pagasarri bajo la advocación de San Roque, patrono de los apestados. Se subió al santo en romería y parece ser, según cuentan las crónicas de la época, que fue diligente en su protección, pues pronto la peste remitió hasta casi desaparecer.

Se edificó por orden del Gobierno Municipal de Abando el 14 de Noviembre de 1.575-

Desde entonces, todos los 16 de agosto, festividad de San Roque, se celebraron las tradicionales romerías en este lugar, hasta que debido a rivalidades entre el resto de las corporaciones en las que entonces se dividía la Villa, y gracias a una licencia del Obispado, estos actos se trasladaron a la iglesia parroquial de Santiago en 1810.

Dado el largo recorrido entre Bilbao y la ermita, y teniendo en cuenta el calor propio de la fecha de la festividad, debió generalizarse entre las mujeres que tomaban parte en las procesiones, el hecho cómodo de no preocuparse de llevar velo y penetrar descubiertas en el templo. Esto trascendió a las autoridades eclesiásticas de Logroño produciéndoles según consta por escrito, gran desafecto por tan irreverente modo de comportarse.

De ahí que el Sínodo Diocesano celebrado en Logroño en 1620 dictara un decreto cuya parte dispositiva decía así: Ordeno y dispongo, como ley que obligue, que el Señorío de Vizcaya no se acoja favorablemente a ninguna mujer casada o doncella que estuviere en la iglesia con la cabeza descubierta, sino que use en ella mantón o mantilla. (Texto de Pagasarri.com)

Como sabéis, hay otra ermita de San Roque en Artxanda, y aunque su emplazamiento pertenece a Sondika, siempre se ha considerado bilbaina, tanto que el alcalde suele alternar su presencia, el 16 de agosto, un año en cada ermita de forma alterna.

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Imágenes del retablo de la ermita que está muy deteriorado (son de pagasarri.com)

Monasterio de Santa Mónica

Las Madres Agustinas, tras la incautación, en la primera guerra carlista, del convento que tenian en la calle Askao, para hospital militar primero y posteriormente aduana de Bilbao, donde se localiza hoy la estación del metro, encontraron terrenos apropiados para la construcción de uno nuevo en Artaganbekoa, lugar que hoy ocupa en el número 61 de la calle Zabalbide, cercano al Santuario de Santa Maria de Begoña. Su inauguración se celebró el 26 de Noviembre de 1860.

El convento, en una situación topográfica envidiable, distaba como unos trescientos metros, separado por las campas de Mazustegui, del recién construido de Santa Clara de Abando. Venia a ser el punto de convergencia de los caminos vecinales de Txurdínaga y Otxarkoaga -Matalobos- y Bolueta; de donde un corto atajo conducía directamente al Santuario. A los dos conventos dichos se añadiría pronto y a lo largo de Zabalbide, los de los Angeles Custodios, el del Carmelo, el de las Adoratrices y el de Nuestra Señora de la Caridad de Refugio, por lo que en aquella época llamaban con gracia a este paraje: «La via sacra».

En este monasterio estuvo la reina Isabel II, que llegó a Bilbao, el día 1 de Octubre de 1865, acompañada de su esposo Francisco de Asís y su hijo Alfonso («la prínsipe txikito») de la popular canción.

Durante la segunda guerra y años posteriores nuevamente las Madres Agustinas vieron como su convento se convertia en hospital e incluso y debido al estado ruinoso del Santuario, se trasladó a Santa Monica el servicio parroquial de La Basílica. En 1877, terminadas las obras de reparación del templo basilical era el momento de traer del Convento de los Padres Carmelitas de Larrea en Amorebieta la imagen de la Virgen de Begoña y la primera estación de su llegada fue el Convento de Santa Mónica desde donde salió en procesión solemne hacia el Santuario.

En el hermoso retablo con el Sagrario y las imágenes de Santa Monica y su hijo San Agustín se encuentra otra de Santo Tomás de Villanueva,

La información del monasterio la hemos entresacado del libro «El Monasterio de Santa Mónica de Bilbao-Begoña y la orden de San Agustín en Bizkaia» del padre Eugenio Rodríguez Condado, que nos proporcionó la Madre Priora Domitila de Jesús y Mielwa. (Texto del blog Arana Corral).

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Imagen de declausura

Santa Cruz

El año 1945 la compañía constructora de las “casas baratas” en el Barrio de la Cruz otorgó la venta a favor de la Fundación Católica Escuelas y Patronato de Obreros de San Vicente de Paul en Bilbao de la Escuela situada en dicho barrio.

Por Escritura pública celebrada en la Notaría de D. Celestino María del Arenal el 12 de febrero de 1946, D. Daniel Aresti como Presidente de la Cía. S.A. de Construcciones baratas vende a la Fundación del Patronato, siendo Presidente de la misma D. Santiago Lecanda, el edificio destinado a escuela y academia que se halla a la parte noreste del Barrio de la Cruz de esta Villa de Bilbao, con la única condición de que en esta escuela se mantenga enseñanza que se ha venido dando a los niños de las familias residentes en aquel barrio, manteniendo invariablemente en esta enseñanza el espíritu de la Religión Católica, que animo a nuestra sociedad desde el momento de su construcción (así figura en las escrituras).

La Fundación otorga la dirección de dicha escuela a los Padres Jesuitas, primero al inolvidable P. Vilariño y posteriormente al P. José Julio Martínez que desarrollaron una magnífica labor apostólica en Barrio.

El 3 de Febrero de 1956 el Vicario General del Obispado de Bilbao, y por escrito, solicita al Presidente de la Junta del Patronato de San Vicente de Paúl que, teniendo en cuenta el crecimiento de la población en esa zona se cree una Parroquia denominada de la SANTA CRUZ que abarcaría el Barrio denominado de la Cruz y casas colindantes y que en el local destinado hasta entonces a escuela, se erigiría la Iglesia Parroquial a la que los feligreses acudirían para los actos parroquiales, así como para el funcionamiento de los organismos dependientes de la Parroquia, Acción Católica, etc.

En contestación a este escrito D. Santiago Lecanda, Presidente de la Fundación, comunica al Ilmo. Sr. Vicario de la Diócesis de Bilbao que, reunida la Junta de este Patronato se acuerda atender los deseos expresados por el Obispado y ceder el uso en precario del local en cuestión, que volvería nuevamente en posesión del mismo Patronato cuando por cualquier circunstancia la Parroquia se instalase en uno nuevo
(Son datos de D Daniel García, secretario de la Junta en 2006).

Está situada en el Camino de Santiago del norte y en su interior existe un albergue que está situado en los bajos de la Iglesia Parroquia de la Cruz, en el mismo Camino de Santiago justo antes de bajar las escaleras de las Calzadas de Mallona que desembocan en la plaza de Unamuno de Bilbao. Regentado por la Asociación de Amigos de los Caminos de Santiago de Bizkaia.

En su exterior se ubica un gran Sagrado Corazón que data de 1909

Imagen de Unidad Pastoral Artagan
Imagen de Unidad Pastoral Artagan
Imagen de Google
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Nuestra Señora de Lourdes y San Adrián

El edificio actual es de 1971, obra de Ángel Gortazar Landecho, pero las construcciones eclesiásticas en la zona son anteriores. En 1956 se levantó la antigua ermita, y en 1963 la primera Iglesia en el mismo terreno que ocupa la actual.

La antigua ermita de San Adrián dio origen a la actual Parroquia. Esta ermita perteneció a la parroquia de San Vicente Mártir de Bilbao y fue derribada el año 1970 por razones de permuta por la actual parroquia.

El 17 de Noviembre de 1955 se publica el Decreto de Erección de la Parroquia de San Adrián en Larraskitu. Este Decreto canónico lo realiza el entonces Obispo de Bilbao Casimiro Morcillo y en él se describen los límites de dicha parroquia.

La segunda advocación de Ntra. Sra. de Lourdes se decreta el 26 de Octubre de 1959 por el entonces Obispo de Bilbao, Pablo Gúrpide Beope. 

El 4 de Noviembre de 1957 el Obispo Pablo Gúrpide decreta que, a petición de los vecinos de los barrios de San Roque, Igertu y Uskorta, feligreses de Buya, queden anexionados a esta parroquia.

La construcción básica de la Parroquia en sus comienzos está constituía por la Ermita que hacía de Parroquia. Los despachos parroquiales se establecieron en unos locales anexos a la Ermita donde se ubicó un pequeño salón y sobre él una academia para dar salida a los jóvenes que terminaban sus primeros estudios de enseñanza. Posteriormente se construyó: la casa cural, una guardería y un gran salón que pasó a ser la segunda ubicación del templo parroquial.

La última fase tiene su origen en la decisión de la Congregación de María Reparadora de trasladar su residencia de Zabálburu a San Adrián. Ello dio origen a que a partir de 1970 se construyesen el salón parroquial, actual Alkartegi, el templo y los locales parroquiales, así como la vivienda-residencia de las Religiosas. El 19 de Marzo de 1971 tuvo lugar la inauguración de la residencia de las religiosas, vinculadas a la pastoral parroquial.

El 7 de Agosto de ese mismo año se inauguraba el templo. (Texto de la Unidad Pastoral San Adrián-Miribilla).

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San Nicolás

Un poco antes de que el Colegio de San Andrés, que había sido de los Padres Jesuítas, se convirtiera en la parroquia de los Santos Juanes, se iniciaba la construcción de un nuevo templo en Bilbao que iba a ser cabecera de un espacio muy significativo de la Villa: el Arenal. Nos referimos, obviamente, a la iglesia de San Nicolás de Barí que completaba el conjunto de las cuatro parroquias del viejo Bilbao. Hay que señalar, no obstante, que San Nicolás existía, anteriormente, como ermita e iglesia y que la erección del nuevo templo surgió como consecuencia del mal estado y pésima conservación de la obra primitiva. Por algunos datos e incluso láminas, sabemos que debió ser, aquel primer San Nicolás, una fábrica de parecida factura a las de Begoña, San Vicente de Abando, el Convento de San Agustín o la iglesia de la Encamación. En todo caso fue 1743 el año en que se derribó la primitiva y ruinosa iglesia, previa autorización del Provisor de la Diócesis y a instancias del municipio bilbaíno.

La construcción del nuevo templo de San Nicolás fue, en todo caso, un hecho urbanístico y arquitectónico singular para la sociedad de la vieja Villa. De hecho, la antigua iglesia fue objeto de algunas obras de consolidación en 1712. Sin embargo, su precario estado no mejoró con ello acrecentándose su situación de ruina. Así pues y con un generoso criterio arquitectónico y urbanístico se planteó hacia 1730 construir el templo de nueva planta. Hicieron las primeras trazas los maestros Martín de Larrea e Ignacio de Sagarmínaga. Sin embargo, el derribo del viejo edificio y la construcción del nuevo se prolongó a otros dos intentos y a una docena de años. Fue finalmente, como se ha dicho, en 1743 cuando se autorizó el derribo de la antigua ermita y, en diciembre del mismo año, se colocó la primera piedra de la nueva construcción. Del mismo modo que San Antón cerraba la perspectiva de la Plaza Vieja en la Ribera, San Nicolás cerraría la perspectiva del Arenal hacia el norte. Se consolidaba así, poco a poco, un espacio urbano que, aún hoy, es el más significativo de Bilbao. Más adelante, y ya avanzado el siglo XIX, el Teatro Nuevo, que sustituía al viejo Coliseo de Comedias de la calle Ronda y que, a su vez, sería sustituido, en su propio emplazamiento, por el actual teatro Arriaga, acabaría de dar forma a un sugerente ámbito en el que se daban cita muelle, alameda, iglesia, teatro y hoteles. En el último tercio del siglo XVIII Luis Paret había reflejado, en otros tantos cuadros, este paisaje ciudadano que emergía sobre el antiguo recodo y arenales de la Ría. En estos apuntes costumbristas Paret delineaba un Arenal con sus incipientes jardines, aún en formación. Poco tiempo después, este singular espacio pudo tener un destino y una concreción física bien distinta. La causa fue la imperiosa necesidad de disponer de suelo edificable con el fin de dar respuesta al crecimiento residencial de la Villa

Decía Laglancé (1778) de la iglesia de San Nicolás de Bari que era “…reedificada de nuevo, de buena arquitectura, gran vaso, clara y de buen gusto…”. Ciertamente la Parroquia no fue construida, precisamente y como antes hemos dicho, para quedar incluida entre calles y otros volúmenes edificatorios. Da prueba de ello la consulta realizada para su edificación, hacia 1743, entre diferentes maestros de Bizkaia, Araba, Gipuzkoa y la Montaña. El propósito del consistorio municipal no era otro que el de construir “… una grande y costosa iglesia…”

Se llamó a Ignacio de Ibero, arquitecto que trabajó en Loyola, para resolver el referido concurso. No aprobó ninguno de los proyectos y, al final, le veremos a él diseñando la nueva iglesia; traza que obtuvo el beneplácito de Fray José de los Santos, carmelita arquitecto, que formó parte de la comisión nombrada para el caso. Colaboró con Ignacio de Ibero el maestro Bernardo del Anillo. Trasladado el Santísimo Sacramento a la capilla del Ángel del Claustro de San Miguel, en la iglesia de Santiago, se procedió, como hemos dicho, en 1743, a la demolición de la vieja iglesia de San Nicolás. El 6 de diciembre del mismo año se colocó la primera piedra del nuevo templo. La ceremonia, con la solemnidad habitual, tuvo lugar a las tres de la tarde de este día, que era viernes. La presidió el vicario de Bilbao don. Joaquín de Legórburu y Ocáriz. La nueva construcción, de planta octogonal, presenta una interesantísima traza cuyo modelo tipológico nos remite a propuestas similares a la que hizo Miguel Angel para San Giovanni del Fiorentini en Roma y, más específicamente aún, a la de Sant’ Agnese en la romana plaza Navona, obra de Borromini y los Rinaldi. Al diseño de la planta centrada se unió, asimismo, la potente imagen formal de la fachada que, aún con caracteres más ordinarios, conduce, nuevamente, al modelo de Sant´Agnese, no sólo por su simple disposición formal sino por el papel que, en nuestro caso como en aquel, desempeña en la imagen de un peculiar y significativo espacio urbano. Las citas estilísticas de San Nicolás se inscribirán en el barroco del momento, sin olvidar la heterodoxia de bastantes de los detalles arquitectónicos que configuran la fachada, sea por su extracción formal, sea por la disposición y entronque compositivo de los elementos del conjunto. En cualquier caso, su construcción se prolongó en el tiempo como otros tantos precedentes en templos de la Villa y su entorno. Así en 1756 se inauguraba la iglesia, se culminaron los pórticos exteriores y la espadaña. En 1776 se colocó el reloj -que procedía de la torre de Santiago- en la espadaña de San Nicolás. En fin, será ya en pleno siglo XX cuando se construya la sacristía (1909) de la parroquial. El resultado final, en cualquier caso, es la excelente fábrica que hoy podemos contemplar y que da uno de los mejores testimonios del arte barroco en Bilbao. Frente a frente a otro gran edificio bilbaíno, el Teatro Arriaga, configura, San Nicolás de Bari, un salón urbano de gran calidad, sólo interrumpido por los estribos del puente del Arenal que, en superficie, desfiguran la calidad total de este espacio que se concibió unitario para uso y disfrute de la población y como imagen emblemática del Bilbao del XVIII y el XIX y, aún hoy, de nuestros tiempos más recientes. (Texto de Elías Mas en el periódico Bilbao)

Mención especial al tímpano de la iglesia. Sobre la fachada de la iglesia de San Nicolás de Bari se encuentra un relieve singular. Se dispone en el tímpano de la puerta principal y fue realizado por Josep Llimona (1864-1934). Está hecho en 1897 y pasa algo desapercibido, pese a sus dimensiones. Representa una temática religiosa, pero tiene valores naturalistas y costumbristas de indiscutible signo moderno. Se sitúa entre lo religioso y lo laico al haber modelado algunos singulares tipos populares.

Y a sus retablos

Retablo de San Nicolás de Bari

Retablo de la Piedad

Retablo de San Crispín y San Crispiniano

Retablo de San Lázaro

Retablo de San Blas