Esta Fundación de las Religiosas Capuchinas del Monasterio de Nuestra Señora del Pilar de Bilbao fue promovida por Doña Pilar Novia de Salcedo, que, tras morir el 1 de marzo de 1907, legó en su testamento terrenos para fundar un convento de Religiosas Capuchinas en Bilbao.
Durante varios años, las mujeres de la familia Novia Salcedo fueron cediendo, mediante legado, diversos terrenos a la Orden.
Para comenzar la construcción del convento, se estimó más conveniente el terreno cedido por Doña Dolores Santo Domingo y se trasladaron al mismo los restos del antiguo panteón de una ermita situada en los terrenos que cedió Doña Pilar Novia de Salcedo. Al mismo tiempo, se formó una junta de personas que pudiera encargarse de llevar adelante esta obra y, finalmente, el 27 de Marzo de 1927 fue colocada la primera piedra.
Con mucha lentitud, debido a las dificultades económicas, se fueron adelantando las obras y, a principios de 1931, aunque no estaba del todo terminada, se pensó en traer de Toledo las religiosas para dar comienzo a la Fundación.
No obstante, con la proclamación de la República se suspendió temporalmente el proyecto. Finalmente, el 24 de septiembre de 1935 llegaron a Bilbao las religiosas de Toledo destinadas para dar comienzo a esta comunidad en nuestra Villa. (Texto del Ayuntamiento)
Pero por lo que de verdad son conocidas estas monjas es por la tradición, no solo en Bilbao, de llevar una docena de huevos para rogar buen tiempo el día de un evento concreto (boda, comunión etc)
No sabemos con exactitud su origen, pero todos hemos odio hablar de esta tradición de boda –o superstición– que asegura que las novias que desean tener buen tiempo el día de su boda, y evitar así que les llueva o bien pedir para que deje de llover, deben de llevar una docena de huevos al Convento de las Hermanas Clarisas. Las religiosas ofrecerán, en nombre de los novios, sus oraciones a Santa Clara… ¡Y resplandezca un hermoso sol!
La tradición luego difiere un poco de un sitio a otro. Hay quienes dicen que ha de ser la propia novia quien lleve los huevos y quienes dicen que ha de ser una amiga. En algunos lugares se habla de una docena de huevos y en otros de un par de docenas, e incluso de unidades impares (13 huevos). Sea como sea, lo importante es poner mucha fe
La Pasión del Señor, mas conocida con San Felicísimo de Deusto, es la Casa Madre de España de los Padres Pasionistas, fundada el 11 de febrero de 1880.
Título de la casa: Retiro de la Pasión. Más conocido popularmente como Santuario de San Felicísimo desde la llegada a Bilbao de las reliquias del Santo el 13 de marzo de 1886.
De esta Casa partieron los primeros 12 misioneros a Perú, a
finales de diciembre de 1912.
La casa mantuvo, hasta la constitución de la parroquia, el apostolado de las misiones populares, ejercicios espirituales, catequesis de niños, Cofradía de la Pasión, atención al templo (acogida de visitantes, confesiones, bendiciones a los devotos del Santo, visita a los enfermos…)
Hoy la parroquia, ensamblada en la comunidad, nos ofrece una
más amplia plataforma: Parroquia y comunidad se enriquecen para la nueva
evangelización desde nuestro carisma.
Casa y parroquia crearon el centro de acogida y de reinserción “Lagun Artean” (Entre Amigos). Parroquia y comunidad crearon Adeco, y luego “Mercadeco”. (Texto de la web de la parroquia)
Es una Iglesia grande y alta, sin columnas, totalmente abovedada,toda ello en arco de medio punto, con un altar elevado, muy sencillo, que tiene a la espalda una escultura de la Última Cena con los doce Apóstoles, incluido Judas, y Jesús. En lo alto, remata un Cristo clavado en la cruz. Es una Iglesia sencilla, muy luminosa,con vidrieras a ambos lados de diversos colores predominando el azul cielo y el añil, que hace un conjunto agradable a la vista e incita a la espiritualidad.
Entrando por dos puertas laterales, nos encontramos con una capilla muy coqueta con varias imágenes a los lados y una hornacina de tamaño natural con una imagen del Niño Mártir.
La Parroquia San Felicísimo es una de las iglesias principales del barrio bilbaino de Deusto, también llamada de «La Pasión». En su interior se guardan reliquias de San Felicísmo Martir. Aunque el edificio es mucho más antiguo, concretamente de 1.886. (Texto de Javi Landaren)
La Catedral de Santiago, también conocida con Señor Santiago o la Primera Parroquia.
La Catedral Basílica de Santiago fue construida entre el último cuarto del siglo XIV y principios del XVI en estilo gótico, si bien su fachada y torre son el resultado de una profunda reconstrucción acometida en el siglo XIX en estilo neogótico. La Catedral toma su nombre del patrón de Bilbao, el apóstol Santiago el Mayor, en relación con el paso por la ciudad de un ramal costero del Camino de Santiago. Se trata de la iglesia gótica más monumental de Vizcaya y cumple asimismo la función de parroquia. En 1819 obtuvo el rango de basílica menor, siendo la primera iglesia que obtenía este título en el País Vasco.
El edificio actual sucedió a otros dos anteriores en el mismo emplazamiento y con la misma advocación. El primero era anterior a 1300, fecha de la fundación de la villa por D. Diego López V de Haro mediante la Carta Puebla, y disponía de una necrópolis exterior situada en torno al muro de cabecera. El segundo templo fue básicamente una ampliación del anterior, obligada ante el crecimiento demográfico del núcleo urbano. Este segundo templo fue efímero, ya que en 1374 quedó arrasado en un pavoroso incendio, tras lo cual el Papa Gregorio XI dispensó indulgencias a quienes dieran limosnas para la erección del nuevo templo, conforme a un proyecto arquitectónico más ambicioso.
La catedral levantada tras el siniestro de 1374 es el resultado de un período largo y acumulativo de diferentes elementos: la iglesia, el claustro, el pórtico, la sacristía y la torre-fachada. Comenzadas a finales del siglo XIV, hacia 1397, conforme al estilo gótico clásico entonces imperante, las obras fueron prolongándose lentamente durante un siglo largo. Hacia mediados del siglo XV estaban terminados el triforio y la girola con sus cinco capillas centrales; en la segunda mitad de la centuria se trabajó en las demás capillas de la cabecera y posteriormente, ya en la frontera con el siglo XVI, en las capillas laterales de la nave. En estas mismas fechas se construyó el claustro y la Puerta del Ángel, que le da acceso desde la calle y que incorpora ya elementos del gótico florido.
Se completó así el conjunto gótico que años después, bien entrado el siglo XVI, se enriqueció con la Sacristía, el gran pórtico exterior y el perdido Retablo Mayor, ambos de estilo renacentista. El Retablo Mayor debió ser una gran creación artística del franco-flamenco Guiot de Beaugrant, maestro activo en Bilbao a mediados del siglo XVI, quien lo realizó entre 1533 y 1543; desmontado en 1805, de este retablo se conservan cuatro tallas de los Padres de la iglesia latina, hoy colocadas en la Sacristía, y otros tres bultos hoy sitos en las capillas del Pilar, el Cristo del Amor y Santa Lucía. El 11 de junio de 1819 Roma otorgó a la iglesia el rango de basílica menor, la primera del País Vasco. En la segunda mitad del siglo XIX se llevaron a cabo el repicado de paredes y bóvedas, la reconstrucción de la Sacristía y, en la década de 1880, la gran reforma de toda la fachada, con su torre y su aguja, en un estilo neogótico armonizado con las viejas formas góticas, dando al templo su aspecto actual.
En el primer tercio del siglo XX se restauró el claustro y en los años finales del siglo, con posterioridad a las devastadoras inundaciones de 1983, cuando las aguas del Nervión-Ibaizábal invadieron todo el Casco Viejo bilbaíno y anegaron la Catedral, se actuó en todo el conjunto, reparando y limpiando los interiores y exteriores dañados por la riada. Las actuaciones se prolongaron hasta el año 2000. Como resultado de esta restauración, la Catedral presenta hoy un perfecto estado de conservación.
En 1949 la basílica adquirió la dignidad catedralicia al establecerse la Diócesis de Bilbao como una desmembración de la Diócesis de Vitoria. La nueva diócesis fue instituida por Pío XII mediante la bula de erección Quo Commodius con fecha del 2 de noviembre de 1949. En 1950 tomó posesión de la sede episcopal el primer prelado, Casimiro Morcillo González, quien consagró la Catedral Basílica el 30 de diciembre de 1955.
Es Monumento Histórico-Artístico Nacional desde el 3 de junio de 1931. (Texto de la Wikipedia)
El claustro de la Basílica catedral fue restaurado en 1924 por el arquitecto Manuel Gaíndez a quien se debe la recuperación de la tracería y los pináculos entre otros elementos.
Prácticamente de forma simultánea y, lógicamente, en el mismo estilo se ejecutó la Sacristía del templo que forma conjunto con el Claustro.
Más adelante, ya en 1571, se inició la construcción del
singular pórtico de la iglesia. En esta obra, y a partir de las trazas de
Rodrigo de Albiz, participaron los maestros Martín de Homar y Domingo de Ganta.
El pórtico se ubicó sobre el cementerio del mediodía y por su disposición y
traza es uno de los más interesantes de Bízkaia.
En su realización, la influencia de los postulados
renacentistas se hace presentes de manera vidente. Su organización en planta,
por otra parte, se adecúa al trazado urbano del entorno, en conjunción con el
sistema viario surgido en la consolidación de la estructura urbana de las Siete
Calles.
El pórtico de Santiago fue restaurado, en los últimos tiempos
(1980) por el arquitecto Pedro Basáñez.
Pero no acabaron aquí las obras ya que, a finales del siglo pasado, se concluyeron la fachada y torre de la catedral puestas y proyectos con anterioridad. Le correspondió a Severino Achúcarro, en este caso, el último remate de nuestra Catedral- Basílica.
Al igual que ocurrió con la catedral de Barcelona, el
remate de la fachada y la torre ejecutadas en el estilo neogòtico, que campó en
las postrimerías del siglo XIX, supusieron, al margen de la calidad del proyecto
de sus autores, una cierta prefiguración unitaria del conjunto primitivo y
moderno.
De hecho, la fachada y torres de las catedrales góticas históricas, al ser adoptadas a modo de gran retablo-pórtico de entrada a la gloria, gozaron de una relativa independencia compositiva de la disposición interior, por lo que estas actuaciones “modernas”, posteriores, en un lenguaje neogótico se situaban en una linea de correcta comprensión del conjunto.
Este es el caso de nuestra Catedral, en la que las aportaciones arquitectónicas de otros tantos Maestros y Arquitectos han sumado, a lo largo del tiempo, un importante legado patrimonial artístico e histórico.
Todo ello sin perjuicio del carácter unitario del monumento ni de la personal intervención de los diferentes autores.
A las distintas participaciones citadas de Martin de Homar, de Domingo Garita o a la de Guiot de Beaufgrant en el desaparecido retablo, se suma la de Achucarro.
Junto a ello reparaciones y restauraciones convocaron la participación de importantes autores como Manuel Galindez, la de Pedro Basáñez y la más reciente actuación con intervenciones, ademas, de carácter arqueológico, dirigida por Rafael Purroy.
Desde su emplazamiento en un extremo -inicialmente- de las Siete Calles y en el mismo corazón del Casco Viejo desde el siglo XVIII, la Catedral-Basílica de Santiago, es nuestro primer y principal edificio, a cuya sombra se formo y creció, con el tiempo, nuestra centenaria Villa. (Texto de Elías Más en el periódico Bilbao)
El convento de la Encarnación, compuesto por la iglesia y el claustro se asienta en uno de los arrabales históricos de Bilbao. Este arrabal, que se denominaba en origen Ibeni, pasa a conocerse con el tiempo con el nombre de Atxuri y se dispone al final del antiguo Camino Real a Castilla.
El convento de dominicas se funda en 1499 en su primera ubicación de la calle Somera del Casco Histórico de la villa de Bilbao. En 1515 se inician las obras del nuevo edificio en su ubicación actual, tras obtener las autorizaciones necesarias y gracias a las donaciones de familias adineradas de la villa que deseaban disponer sus sepulturas en el nuevo convento.
Actualmente acoge el Museo Diocesano de Arte Sacro.
Del conjunto destaca la iglesia de considerable tamaño. Se organiza en planta sobre una cruz latina inserta en un rectángulo. Esta cruz formada por nave y crucero se alza sobre las capillas bajas. La nave rematada por ábside rectangular oblonga, única en origen, y de largo desarrollo se compone de seis tramos, los dos últimos ocupados por un coro alto. A ambos lados de la nave se sucedían las capillas bajas. El crucero se acusa en planta al ser de mayor anchura que el resto de tramos de la nave. Este esquema se corresponde con la tipología de la arquitectura conventual de su momento, siendo muy utilizada por los dominicos. Este esquema se encuentra actualmente desvirtuado a raíz de la lamentable reforma de 1965, por la que se derribaron los muros de las capillas transformándolas en dos naves laterales bajas.
Los pilares de la iglesia siguen un modelo bastante uniforme, con pequeñas variaciones, poniendo en evidencia que fue levantada en un periodo de tiempo no en exceso prolongado. Son de sección circular con columnillas adosadas para la realización de las capillas laterales. Sobre éstas se sustentan las bóvedas, que forman un conjunto variado con diversas soluciones de nervaduras complicadas formando estrellas. Asimismo se cubrían las laterales del crucero, el sotocoro, y las capillas con bóvedas a la manera gótica, habiéndose sustituido una por una cupulita con linterna en la capilla del Rosario. Por último, el ábside se cubre con una bóveda de cuarto de esfera de cabecera plana con nervios formando una retícula ortogonal.
Se construye en sillería los elementos estructurales principales así como los lienzos de la nave y crucero, y se abren en ellos los escasos huecos que proporcionan una iluminación insuficiente para las proporciones del espacio creado.
La portada a los pies es de tipo hornacina con un tramo central, que se corresponde aproximadamente con la nave, marcada por dos contrafuertes sosteniendo un arco apuntado, y rematada por un cuerpo a modo de templete que acoge las campanas. La unión entre estos contrafuertes y el lienzo de la fachada se realiza por medio de trompas. Enmarcado por este elemento que avanza respecto de la fachada, se disponen centrados el acceso a modo de arco del triunfo de medio punto que incluye en un segundo nivel unas imágenes de la Anunciación, un óculo que ilumina el coro y por último un escudo de la orden.
La iglesia construida con la finalidad primordial de atender a las monjas dominicas se adosa al claustro por el lado de la Epístola, compartiendo este muro. El claustro, más modesto que la iglesia, es un elemento incompleto de dos alas construidas sobre galerías porticadas en planta baja de piedra de sillería, con arcos de medio punto. Sobre esta estructura de dos crujías se levantan dos plantas más que disponen de ampliaciones en voladizos. Estos voladizos continuos, realizados en madera, se constituyen en galerías sobre el claustro. (texto de la Wikipedia)
Del conjunto de lo que fueron los conventos y la Iglesia de
la Encamación quedan, hoy, en píe la Iglesia y lo que fue el convento de las
Terciarias, convertido, éste, en el Museo de Arte Sacro de la Diócesis de
Bilbao.
La Iglesia de la Encarnación es un pequeño tesoro arquitectónico dentro del Barrio de Atxuri que, por otra parte, no carece de conjuntos edificatorios de interés (Estación de Atxuri, antiguo Hospital Civil, Escuela García Ribero, escuelas de Ollerías, …).
Construida entre 1513 y 1523, la iglesia responde a un gótico tardío con importantes referencias al renacimiento, destacando, de ella, su interesantísima nave y su portada en las que se hacen presentes los lenguajes arquitectónicos aludidos en una síntesis, ya habitual en otros templos vizcaínos, que en la Encarnación alcanza un nivel más que notable.
La planta del edificio es de cruz latina organizándose en
tres cuerpos: el central de mayor altura y los laterales de una altura algo menor.
Sus columnas circulares y con evidentes presencias formales renacentistas, soportan
el abovedado de crucería.
Exteriormente su portada se define por un arco ojival al que rodean o que da cobijo a diferentes elementos renacentistas con un evidente eco formal -a nivel de imagen- con la iglesia del Convento de San Esteban de Salamanca. Esta referencia tipológico-estilístíca hace que algunos autores atribuyan la traza de la Encamación a Juan de Álava, autor del convento salmantino (Enrique Abaigar así lo refiere en su obra: El Convento de la Encarnación de Bilbao” Nos interesa, en todo caso, señalar que el modelo tipológico es común al de muchas iglesias del Bilbao del período y de las anteiglesias que posteriormente se anexionó la Villa.
La Encamación, en definitiva, constituye un testimonio único en el contexto del urbanismo bilbaíno, al que, además de aportar un ámbito peculiar y recoleto en el corazón de Atxuri, enriquece con la presencia de un templo que merece nuestra atención y visita y para el que reclamamos el esfuerzo de completar su restauración, en particular a lo que a su fachada hace referencia. (Texto de Elías Mas en el periódico Bilbao)
El domingo 30 de septiembre de 2012, la Parroquia de la Encarnación de Bilbao, según acuerdo previo entre Provincia y Obispado, fue entregada a la diócesis. Creada en 1967, ha prestado sus servicios parroquiales en el barrio de Atxuri de Bilbao durante 45 años.
La historia de esta iglesia va indefectiblemente unida a la historia tan peculiar del barrio del que forma parte: la Estrada Mazustegi.
Masustegi, conocido como el último barrio de Bilbao, era en sus orígenes una zona rural salpicada de algunos caseríos en las laderas del monte Arraiz. Tras el paso arrasador de la industrialización en Bilbao en los años 50 y 60, la pintoresca imagen agreste del lugar fue sustituida por numerosos edificios con una característica singular: todos ellos fueron levantados por las propias familias que los iban a habitar. Así surgió un autoconstruido barrio de Masustegi, en el que cada esquina nos cuenta las historias de las y los trabajadores procedentes de diversos lugares, sobre todo de Galicia, que, con su esfuerzo y voluntad de superación, lograron hacerse un lugar en la Villa. Ejemplo de cooperación entre vecinos y vecinas, solidaridad y tesón.
En este barrio se respira espíritu de pueblo, y de hecho, cuando hace casi sesenta años se asentaron aquí los primeros vecinos, una de las primeras construcciones que levantaron fue la Iglesia de San Gabriel Arcángel, tal y como es tradicional en las aldeas. (Textos del Ayuntamiento y el periódico Bilbao)
El barrio siempre se ha inclinado por los colores pasteles para su iglesia como se puede comprobar en esta fotos de hace unos años
Foto de evol_photo
Imagen del periódico Bilbao
Imagen de Google
PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES (Antecesora de la actual)
El día 19 de marzo de 1957, festividad de San José, fue inaugurada, por su Excelencia Reverendísima, el doctor Gúrpide, obispo de Bilbao, la nueva parroquia levantada en Cobetas, de la zona de Masústegui, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes.
A las diez de la mañana, nuestro Prelado bendijo el templo, con arreglo al ceremonial, y a continuación, el reverendo don Pedro de Castillo, párroco de la Inmaculada Concepción, a la que pertenece Cobetas, celebró la santa misa, durante la cual, monseñor Gúrpide dirigió su paternal palabra a la numerosa concurrencia, felicitándose y felicitando a todos por la nueva iglesia abierta al culto de Dios. Numerosas personas se acercaron a la Sagrada Mesa. La nueva iglesia, levantada en terrenos donados por la familia de Verástegui Novia Salcedo, con su esbelta torre, resulta una construcción sólida, es susceptible de ampliación. Proyecto del arquitecto don Faustino de Basterra, que ha dirigido las obras. Estas lian sido ejecutadas por el contratista Curaya; y su costo se aproxima a las 250.000 pesetas. A tan solemne ceremonia asistieron la Junta de Templos Parroquiales, bajo la presidencia de don Tomás Perosanz; el vicepresidente de la Diputación provincial, en representación de esta Corporación, don Hilario Bilbao; y el teniente coronel, ayudante del gobernador militar de la Plaza, Sr. Benito; además de numerosos fieles que después de llenar el interior del templo tuvieron que congregarse en los atrios del mismo. Las Hijas de la Caridad del Hospital Civil del Generalísimo, preocupadas por el funcionamiento de una Catequesis para los niños de la barriada de Masústegui, lanzaron la idea de una nueva iglesia, idea que fue recogida por la Junta de Templos Parroquiales, y que hoy vemos convertida en hermosa realidad. El nuevo templo tiene cabida para 400 fieles. La barriada de Masústegui, a la que sirve, cuenta con más de seis mil habitantes, la mayoría pertenecientes a familias de procedencia gallega, las cuales tienen el proyecto de contribuir para regalar a la iglesia inaugurada una imagen del Apóstol Santiago.
Pocos datos he podido recopilar de este templo. Sito en Camino del peñascal 1A, se trata de un edificio peculiar que mezcla un edificio convencional totalmente adosado a lo que sería el templo propiamente dicho al que aporta un mirador de corte moderno a un edificio en piedra de linea más conservadora en una unión imposible.
La obra data de 1960 y corrió a cargo de Jesús Rafael Basterrechea Aguirre. Posteriormente, se realizó, en 1971, una reforma y ampliación del coro para habilitación de guardería realizada por Jose Ramón Uribe Lastagaray.
El Peñascal» está situado en un barranco de las estribaciones del monte Pagasarri; sus casas, colocadas en ambas laderas, constituyen una larga calle en el fondo del valle. La diócesis construyó ahí una iglesia parroquial con escuela aneja. En 1968, su párroco acudió al colegio escolapio solicitando ayuda; así fue cómo en el curso 1968-1969 llegó al lugar el P. Juan Antonio Frías. Al siguiente año fueron enviados dos religiosos más y se compró un piso para vivienda de los mismos. Fue nombrado párroco Luis María Otano y coadjutor un sacerdote de la diócesis. A partir de 1973 la parroquia fue encomendada totalmente a las Escuelas Pías. La comunidad era considerada filial del colegio de la Alameda de Recalde, hasta que en agosto de 1983 se erigió canónicamente la casa de «San Francisco de Asís» formada por cuatro sacerdotes, siendo el primer rector el P. José Ignacio Alberdi. Las tareas pastorales desarrolladas en el lugar, además de las culturales, han sido de atención y promoción de niños y adultos llegados al barrio en condiciones infrahumanas. (Texto de la WikiPia)
Ante los desfavorables indicadores sociales y los altos índices de fracaso escolar y de desempleo, la parroquia del barrio comenzó en 1986 a trabajar en el campo de la formación ocupacional y reinserción socio-laboral organizando lo que en un primer momento se denomino Taller Ocupacional Peñascal y que ahora es la Fundación Peñascal. Su objetivo es preparar a los jóvenes para su futura integración en el mercado de trabajo.
Situado en el número 32 de la calle Dr Areilza, este centro escolar fue creado en el año 1921 gracias a los auspicios de Don José Román de Moronati y Zuazo, fundador de la Editorial Vizcaína, y su suegro D. José Allende y Plágano. El colegio comenzó su andadura el 4 de octubre de 1921 en unas instalaciones provisionales, el chalet de José Allende Pérez y los locales de los Campos de Sport, en las que se impartieron clases a 65 alumnos. Ante el crecimiento de la demanda de plazas, se decidió construir un edificio para el colegio, encargándose el proyecto al arquitecto bilbaíno José María Basterra Madariaga . En Mayo de 1924, Basterra solicitaba permiso para el derribo de edificaciones existentes y cimentar el edificio del colegio en la manzana 23 del Ensanche, poniéndose la primera piedra el 18 de agosto de ese mismo año. En 1925 se dio comienzo también la edificación de la iglesia del colegio. La iglesia, bajo la advocación de Nuestra Señora de Begoña, patrona de Bilbao, se inauguró en 1930, siendo también obra del antedicho José María Basterra. (Texto Bilbaopedia) Forma parte integrada con el resto del colegio.
El nombre que proviene de la iglesia-convento instalada en dicha zona, pero el nombre Carmelo viene del monte palestino llamado Kármelos en griego, y Karmel en hebreo. Nombre compuesto de Karmen «huerta» y el Dios, que la orden carmelita toma como nombre para su congregación tal como hoy conocemos al convento y da nombre a esta importante calle de Santutxu.
La antigua
zona del Carmelo era una amplia finca-campa que llegaba hasta Juan de la Cosa y
hacía frontera con Begoña en el ancho camino de Zabalbide.
Finca-landa (campa) instalada en una pequeña loma en prolongada pendiente llamada Landaburu. Era propiedad de Juan de Gorostizaga y Galindez natural de Llodio, propietario de los terrenos y del caserío denominado como el suelo donde se aposenta “Caserío Landaburu» hoy nombre de otra calle de Santutxu que discurre en paralelo con la del Karmelo.
En 1884 todos los terrenos, incluido el caserio familiar, fueron donados por este benefactor a la orden carmelita, y así ganarse el disfrute de lo eterno, para la construcción de una Iglesia-convento rodeado de una extensa huerta con mil variopintos frutales por aquello de “Ora et labora» Reza y trabaja, máxima de San Benito en los conventos benedictinos y otros de recia y dura clausura como medio de vida y supervivencia.
Para lograr
los dineros de esta obra faraónica, las hermanas del cercano convento de Santa
Mónica (Zabalbide) se encargan de pedir limosna a las personas más Influyentes
de la villa, que como expertas diplomadas en el difícil arte del buen mendigar
y mejor pedir lo consiguen en nada.
Los planos fueron realizados por el carmelita guipuzcoano Pío Zatarain, así de como hizo de capataz, maestro de obras y demás oficios y menesteres que costaran dinero a las famélicas arcas del convento. Los contratistas fueron Martín de Argote y Francisco Bustlnza, siendo colocada la primera piedra el 16 de mayo de 1885 pero terminado y bendecido por el obispo de Vitoria Mariano Miguel Gómez el 7 de septiembre de 1887
Su coste ascendió a 672.318 pesetas, todo un capital en aquellos tiempos, para financiar la Iglesia de piedra labrada de 51 metros de longitud, el convento con 60 celdas-aposentos, en sus bajos una vaquería y una extensa huerta todo ello vallado al mejor estilo medieval con una tapia de piedra de tres metros de altura coronada de vidrios punzantes, y una panza “rechoncha» a medida y hechura de la del padre abad. Todo un engorroso impedimento para el que osara saquear el huerto, alterar la paz interna y su monacal silencio.
Al año de penosos trabajos y difíciles obras debido a las lluvias constantes y los cientos de manantiales que afloraban a cada palada que excavaban, así como el allanamiento y relleno del arcilloso terreno en una colina prolongada, traen consigo el derrumbamiento de parte del templo sin tener que lamentar desgracias personales, no las cuantiosas pérdidas económicas que ello supuso para la pobre y desamparada congregación, que mas tarde con la venta del grandísimo huerto y terrenos aledaños del convento para la construcción de viviendas ante la falta de suelo céntrico, consiguen de especuladores y contratistas una incalculable fortuna de algo sin coste alguno, que, cuan maná divino, les vino caído del cielo como a los israelitas en el destierro por el desierto. “Dios proveerá» tal como dice y afirma tajante la biblia, y así fue lo que aconteció con los pobres carmelitas y sus famélicas arcas, que según decían no tenían en donde caerse muertos, y eso que el grandioso huerto de proporciones desmesuradas albergaba un pequeño cementerio para la congregación, justo en la esquina de Caserío Landaburu con la calle Santo Rosario.
Como datos
curiosos, la Imagen de la Virgen del Carmen que preside el altar mayor, en 1618
estaba en la capilla del Hospicio Carmelita de la calle Correo, más tarde en
los Santos Juanes hasta agosto de 1886 que es trasladada a la nueva iglesia del
Karmelo.
Otra curiosidad más según cuentan viejas anécdotas, este apetecible terreno apartado del mundanal ruido fue solicitado por los jesuítas para edificar una universidad, que, ante la negativa, deciden levantarla en los terrenos de Deusto en 1916 sobre 127.000 m2 de fincas, huertas y viñedos a la orilla de la ría, y su construcción de piedra de arenisca fue extraída de las faldas del monte Archanda que formaba parte de su extenso terreno otorgado por otro benefactor en sus últimos momentos aconsejado por el clero y así ganarse el cielo eterno.